viernes, 23 de abril de 2010

Abril, Mes contra el Abuso Infantil



En el año 1998 por decreto del Poder Ejecutivo, abril fue designado como el mes de lucha contra el abuso infantil.

Muchas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales y organismos internacionales como el UNICEF y la OIT/IPEC llevan a cabo actividades para recordarnos que miles de niños/as sufren de diferentes tipos de abusos en nuestro país, que nos mantengamos alerta ante los abusos que se cometen a diario contra niños y niñas y adolescentes y que protejamos sus derechos.

Se cometen todo tipos de abuso y a todos los niveles: estatales, institucionales, sociales, familiares y hasta tecnológicos, pues por internet se cometen también abusos contra los niños, niñas y adolescentes.

Gracias a las oportunidades que he tenido de trabajar en instituciones gubernamentales y no gubernamentales he podido aprender un poco no sólo sobre los tipos de abusos que existen, sino también esas experiencias me han ayudado a ser una mejor persona y una mejor madre.

Estas instituciones son héroes o heroínas silenciosos/as y anónimos/as, en muchas ocasiones, que realizan un trabajo de prevención a través de la educación a las familias dominicanas y otras también se encargan de atender a las víctimas.

Una vez, hace muy poco tiempo, escuché un testimonio de un señor de aproximadamente unos 30 y tanto de años, de procedencia humilde, pero que ha logrado superarse a base de trabajo honorable, que contó cómo cuando era pequeño, vivía con su familia compuesta de 8 personas, muy humilde, con precariedades, pero mucho amor. Su padre muy recto, siempre atento a sus hijos/as, los disciplinaba, pero era también muy atento con sus hijos e hijas. Su madre dedicada a su hogar, al trabajo y a la crianza. Un día un amigo de la familia que siempre les llevaba arroz o habichuelas o aceite, se quedó a dormir en su casa. Su papá permitió que durmiera con sus hijos. El hombre de "confianza" abusó de ese niño durante años. Le mató su niñez. Le apagó su alegría y su inocencia.

Se me quedó en mi mente y pensamientos uno de sus mensajes: "Por un sólo segundo que mi papá se descuidó de mí, se cambió toda mi vida".

El mensaje que me llevé, a parte de su testimonio de fé y esperanza, fue que como madre tengo que estar vigilante y alerta con mis hijas. No paranoica, pero pendiente de ellas.

Hay que tener cuidado y proteger nuestros hijos e hijas. Como dijo el señor en su testimonio: un segundo de descuido puede destruirle su niñez y probablemente toda su vida.

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