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sábado, 15 de mayo de 2010

Reflexión sobre las elecciones del 16 de mayo


Como muchas personas me canso del constante bombardeo de la política en los medios de comunicación, en las calles (en tiempo de campaña), de las promesas vacías, de las promesas incumplidas.

El descrédito que se han ganado los/as congresistas de este país han mermado mi entusiasmo. Me dan vergüenza ajena.

Crecí con la política y por mi espíritu rebelde a veces la niego, no me gusta, pero en el fondo, (como dicen los americanos "deep, deep inside"), no puedo negar que en momentos me lleno de adrenalina y de esperanza incluso con algunos candidatos/as que tiene propuestas serias y que tienen la voluntad de llegar al poder para realizar verdaderos cambios a favor de la mayoría.

Yo voy a votar mañana. Primero, porque desde que tengo 18 años de edad, lo he hecho, lo aprendí en mi casa. Segundo, porque tengo dos niñas y quiero que aprendan que el derecho al voto es un derecho que muchas personas en otros países no tienen la posibilidad de hacer y no pueden elegir a sus gobernantes, y que somos privilegiadas por poder ejercer ese derecho; y Tercero, porque es un deber ciudadano también. Es mi deber como parte de esta sociedad participar en la elección de personas que entiendo pueden ayudar a cambiar este sistema de corrupción y de que nada es nada, de impunidad.

Yo quiero una voz en el Congreso que defienda mis intereses, que, entiendo, son los de la mayoría de las personas. Que defienda los recursos naturales del país, que analice los proyectos que lleguen al Congreso y no los apruebe sin leer, que promueva la seguridad ciudadana, que defienda la inversión del dinero que recauda el Estado con nuestros impuestos.

Yo no quiero que una sola fuerza política domine el Congreso. Eso no es sano para nadie. Los extremos nunca son buenos. Hay que buscar el balance.

Estoy cansada del PLD (Partido de la Liberación Dominicana). Me cansa su prepotencia, su negligencia, su abuso de poder (en todos los sentidos), su descaro, su creerse que son los que más saben y que el pueblo es bruto. Estoy cansada de la doble moral del PLD.

No estoy de acuerdo con el movimiento Ninguno, por lo menos como está ahora, que no es un partido, no es nada. Y entonces? Yo tengo que anular mi voto porque no esté de acuerdo con ninguno/a de los/as candidatos/as? No creo que es la mejor forma. Yo creo que deben haber propuestas serias y posibles. Ninguno no es mi opción ahora mismo.

Por eso, con todo y mis desencantos con la política de este país, voy a votar mañana como siempre lo he hecho. Voy a votar blanco entero, por el PRD (Partido Revolucionario Dominicano). No es perfecto, está lleno de seres humanos con sus virtudes y sus defectos. No estoy de acuerdo con muchas cosas del partido, pero me da la esperanza de que por lo menos habrá un equilibrio en el Congreso. Los cambios se realizan desde adentro, no desde fuera.


sábado, 13 de febrero de 2010

Orlando, candidato a Senador por Santiago 2010-2016



Acabo prácticamente de llegar de Santiago del acto del lanzamiento de mi hermano Orlando Jorge Mera como candidato a Senador por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

Por ver la deteriorada imagen de los políticos y la política en este país, y la falta de credibilidad, tengo que confesar que estaba un poco renuente a que Orlando se lanzara al ruedo político detrás de una candidatura (cualquiera que sea) en estos momentos. La verdad que nadie quisiera ver un familiar cercano exponerse a tantas cosas.

Lo cierto es que Orlando siempre ha sido un apasionado con la política (aunque no puedo negar que en el fondo, deep, deep inside, me gusta también! jajajaja) y le gusta y además ha hecho una carrera política que dista mucho del común denominador de los políticos locales.

Pero, como dice el refrán "la sangre pesa más que el agua", no puedo dejar de apoyar sus aspiraciones y ayudarlo en lo que me necesite.

Por eso me animé a ir a Santiago y acompañarlo en el lanzamiento de su campaña.

Es un gran reto. Pero estoy segura que Orlando saldrá exitoso.

El acto estuvo, como todos los actos del PRD, lleno de personas, seguidores, compañeros y compañeras llenaron desde temprano el salón. Todo el mundo hablando al mismo tiempo, saludándose afectuosamente, muchos aplausos a medida que iban llegando los /as candidatos/as que acompañan a Orlando en la boleta. No faltó uno que otro abucheo cuando nombraban algún que otro candidato. Cosas normales y típicas de un partido donde hay tanta militancia.

Desde que llegué encontré familiares. Tíos, tías, primos y primas que viven en Santiago y fueron apoyar a Orlando también.

Ahí comencé a emocionarme. Se me aguaban los ojos viendo a mi familia, que hace tiempo no veía.

Cuando entró Orlando el salón irrumpió en aplauso y gritos de "Orlando querido, el pueblo está contigo".

Llegó nuestro primo Pedro Jorge, muy querido, que se emociona mucho y ya me dio las ganas de llorar de la emoción de verlo a él emocionado!

Pasaron la biografía de Orlando y yo, escuchando su trayectoria política, personal, profesional, pues tenía las lágrimas al borde de los ojos.

Comenzó a hablar Orlando, recordando los orígenes de nuestra familia, tanto del lado paterno como materno. Desde Tamboril hasta Villa González. Hasta mencionar a mi papá, mi mamá, en fin, todos esos sentimientos de alegría y tristeza (por mi mamá que no está presente ya físicamente) se me juntaron, y ahí sí que no pude evitar y las lágrimas se desbordaron.

Termina Orlando comentando las preguntas que le envió la hija de nuestro primo Rafael Eduardo Mera, Mari Paz Mera Nadal, de 9 años de edad. Brillantes. Espero que Orlando las publique en su blog.

En fin. Terminó el discurso protocolar, cargado de ilusiones y emociones.

Lo cierto es que Santiago ha estado muy desatendido por las autoridades y necesita una voz de la oposición que ponga límites al gobierno y busque verdaderas soluciones a los problemas de la provincia.

Ya al terminar, no me imaginaba todavía que me quedaban más lágrimas. Me topé con más primos y primas y me encontré con Domitila que era nuestra nana, como quien dice, cuando vivimos en Santiago. Ahí me abracé de ella y lloré, lloré. Emocionada y además me recuerda a mi mamá. Lloramos las dos juntas. Ví a Fernando (su hijo, mi hermano de crianza) que tenía años que no veía. Su hijo José también. Uff... la verdad que fue increíble. Una felicidad y tristeza al mismo tiempo. Tristeza por el tiempo que tenía sin ver a toda esa familia mía allá en pleno Santiago (porque ellos/as siempre vienen aquí!), pero ahora estaban todos/as juntos/as!

Y bueno, nada, ya estoy aquí en mi casa. Y no quería dormirme sin escribir y compartir todo esto.

Espero que en estos dos meses de campaña pueda acompañar a Orlando en su recorrido por toda la provincia que nos vio nacer.

Orlando, éxitos. Te quiero mucho y como nos decían nuestros padres (como recordaste en tu discurso): UNION, FUERZA Y AMOR, VENCEREMOS!